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4 de agosto de 2014

Reseñas y Análisis: Arquetipos de la "Dark Knight's trilogy" (EL JOKER)

Como se prometió en el anterior artículo, damos pie el día de hoy al exhaustivo análisis arquetípico y psicológico del Joker de la trilogía de Christopher Nolan (Extraordinariamente interpretado por el fallecido Heath Ledger, ganador del Oscar por éste mismo papel).

EL JOKER 


La silueta enloquecida de este personaje ya pulula desde el principio en nuestras cabezas. No hacía falta ninguna referencia para que pensáramos en él. Parece que más allá de la ficción este personaje tiene la particularidad de allanar nuestra atención ¿Será su indumentaria púrpura? ¿Sus verdes ondulaciones? ¿Su sonrisa pintada sobre un gesto de desgracia?

¿Cómo definir un personaje como el Joker? Una vez escuché que alguien lo definió como “combustible” y creo que en el lenguaje castellano es la palabra que más se aproxima a su imagen. Ante todo, debemos estar claros que éste no es el Joker de los comics por mucho que se le parezca, del mismo modo que no es el Joker de la baraja de naipes. No. El Joker de los comics es el mismo de la baraja de naipes, es ese loco “LE MAT” (XXII) del que hablé antes, cuyo comportamiento parece estar orientado fuera del curso de esta tierra y de este tiempo pero que, por el contrario, justo está más enmarcado que nadie en dichos aspectos y es capaz de actuar con muchísima más libertad que nosotros…no, no es el Joker de Nolan; su Joker tiene dos lados:

-Por un lado es LA MUERTE (XVIII); la misma muerte que cortó a la mitad a Harvey Dent y que cortó en trozos la fe y la moral de Batman (EL MAGO) dejándolo al mismo nivel de su fiel amigo James Gordon (EL COLGADO). Este Joker, si os fijáis, dentro de su aspecto de bufón, hay un esqueleto andante, su sonrisa se extiende como se extiende el pómulo de una calavera y su hoja de cuchillo es tan sagaz como la de una oz. Con el Joker suelto nada es tan amenazadoramente mortífero como toparse con su carta.


En el Tarot la misión de la muerte es desmembrar toda la inocencia con la que los arquetipos han crecido en su primera hilera. Si os fijáis en la carta, hay cabezas, manos y pies desperdigados en la tierra pero que van germinando a su paso. Esas cabezas que son justamente del EMPERADOR y la EMPERATRIZ se manifiestan en la película, cuando el Joker asesina a las autoridades de la ley (La Juez Zorrillo, El Comisario Loeb, etc). En resumen, busca rebanar esa inocencia para plantar la nueva semilla de la madurez en nuestros héroes. Como dije antes, la conspiración de los criminales de Gotham contra Batman no estaban dentro del plan del héroe, hasta que El Joker justamente es liberado por los malos. Nos enseña que no podemos pretender controlar cada detalle de nuestras vidas, el caos no es omisible sino indetenible. Siempre nos atacará y nos llevará a la misma fase que ha llevado a Batman y a Gordon, a sentirnos colgados en la intriga sin saber cómo seguir y es allí cuando, la trampa surge efecto haciendo literal el proverbio de que “las dificultades imprimen lo mejor de nosotros”. Por regla universal reclamar a Dios o al Destino “¿Por qué me castigas de éste modo?” no nos lleva a ningún puerto, pero si lo pensamos mejor y nos preguntamos quiénes somos para ser “castigados”; de este modo se nos ofrece una variedad de respuestas para entender nuestras dificultades y afrontarlas. De las cenizas desmembradas cosecharemos nuestra propia salida.

-Por otro lado, lo antes dicho, nos recuerda en gran parte al arquetipo del DIABLO (XV); que justamente nos recuerda lo qué somos al tomar cada decisión. El Joker de Nolan representaría la evolución del “mal” comenzada por Jonathan Crane “el Espantapájaros” en “Batman Begins”. Para comenzar a seguir el camino de la luz primero se debe estar fuera ¿Y quién nos saca de ese camino? ¡El Diablo! Porque la tentación siempre está ante nosotros.


Lo más interesante del Diablo es que no trabaja por su cuenta. Siempre se dijo que Lucifer fue desterrado del Cielo y éste consiguió otro trabajo, pero ¿Qué sería del Poder y del Bien de Dios sino hubiera el Mal y la Tentación? ¿De qué manera podría demostrar su bondad? Precisamente esta cuestión nos la recuerda el Joker haciéndonos ver que él no sería nada sin Batman y sugiriendo a su vez lo contrario. No hay Luz sin Sombra ni Sombra sin Luz.


Otra de las características del Diablo es su propia postura. Así como el MAGO, nuestro héroe y mesías se nos ofrece en una pose de trabajador humilde y obcecado por su labor, el DIABLO viene a imponerse, sujetando con descuido la hoja de una espada en su mano izquierda, burlándose de los principios de caballería y honor. Con la mano derecha nos saluda pero no de manera cortés o amistosa; en su libro “Jung y el Tarot” Sallie Nichols apunta que ese brazo alzado le recuerda al saludo del Führer.

El Diablo, como el Joker, se rodea de lacayos que no están allí por fidelidad, sino por resignación. ¡No les queda otra que seguir al líder de los infernale! Sus aspectos son deleznables y en sus rostros se dibuja la distracción sobre ese detalle. No piensan en lo que son, ni están conscientes si quiera de la cadena que los ata al poder del Diablo. Simplemente actúan a sus órdenes.


¿Pero entonces si nuestro Joker no es LE MAT, por qué actúa como si lo fuese? Su filosofía es cambiar el orden de las cosas, alterarlas, él va bailando por Gotham soltando la imagen del loco por doquier, incluso le siguen los mismos perros, su indumentaria es de un loco, su forma de hablar y manipular también lo es. Es mucho más bufón de lo que lo era el de la historia del “Rey Lear”…He ahí el punto “Más bufón que el del Rey Lear”.


Nolan estudio Literatura británica en la Universidad mientras empezaba hacer cine. Está de más aclarar que el máximo representante de la literatura en habla inglesa es William Shakespeare del mismo modo que en castellano lo es Miguel de Cervantes Saavedra. Por lo tanto el realizador sabe perfectamente cómo manejar esos terrenos. ¿Por qué decidió hacer un Joker así? Porque tal vez le pareció más atractivo crear el SUYO, como un personaje que lucha en esta sociedad por ser como la FICCIÓN pero no lo consigue, haciendo, entonces, que la fuerza que corre en él sea aun más poderosa por la frustración de no acercarse ese fin. El Joker en los comics, hasta donde sabemos, no eligió ser Joker, un día cayó en un tanque de residuos (presumiblemente) y se vio a sí mismo convertido en LE MAT. El Joker de Nolan sí eligió ser Joker, él quiso encontrar en sus cicatrices una sonrisa y la pintó sobre ellas para que todos la vean. Él quiere ser el Joker y necesita convertirse en el caos para llamar la atención.

Ese es el porqué de sus actos dramáticamente terroristas.  A diferencia del Joker de Nolan, el de los comics por muy egocéntrico que sea, no tiene que esforzarse en llamar la atención, precisamente su peligrosidad radica en que no persigue ningún fin con sus actos y se reinventa cada día cambiando de moral, de visión y de actos. Juega desinteresado con los sentimientos ajenos y disfruta hacerlo con Batman más que con nadie, a quien considera su perfecto par.





Una vez más, gracias por leernos y les recordamos que este especial arquetípico aún no acaba. La última parte va en camino con la auténtica caída y subida del Caballero Oscuro.



¡Saludos y hasta la próxima!
Carlos Ducard.

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